¿QUE SIGNIFICA EXISTIR?
APUNTES Y NARRACIONES SOBRE EXISTENCIALISMO PURO E IMPURO
¿QUE ES LA EXISTENCIA?
Desde las noches en las cuales uno se inventa a pensar y a dialogar consigo mismo, es allí donde existe; empieza, pues, a vivir. Cuando ama, cuando llora, cuando experimenta sus sentimientos, su existencia está dialogando con la persona para sí. Como lo diría Sartre —pues tanto este autor como diversos autores del existencialismo experimentan la vida desde la perspectiva del hombre libre—, la libertad misma dialoga con la responsabilidad de hacerse a sí mismo y, también, con la finitud.
Dialogamos asi pues con 3 autores fundamentales que creo yo son importantes en este apartado:
SOREN KIERKEGAARD
Este autor es presentado como uno de los principales fundamentos y enseñanzas sobre lo que significa, o más bien lo que propone, existir. ¿Por qué? Pues por su concepto y obra principal: la angustia y la finitud del ser.
El ser está puesto en el mundo y, desde la perspectiva religiosa de este autor, Adán ingirió la manzana —o, mejor dicho, el conocimiento entre el bien y el mal—. Dios está fuera de alcance aquí, pero le dio a Adán una herramienta cognitiva principal: la angustia. Esta se define como las variedades nouménicas que presentamos en nuestra mente, como bien propone Immanuel Kant; pero ese no es el punto. La base de la conciencia entre esto o lo otro es donde reside la angustia. Es un salto, pues es una elección, una posibilidad de ser o no ser.
ALBERT CAMUS
El autor de lo absurdo, ante el constructivismo de Kierkegaard o el pesimismo de otros filósofos, no se considera ni lo uno ni lo otro. La base de su filosofía es saber engendrar o, mejor dicho, descubrir ese absurdo, ya que él lo manifiesta con sus palabras: el absurdo, la contradicción o el chiste de la vida, producto de alguna causa y consecuencia contradictoria (quiero esto, pero me sucede aquello). Eso es el absurdo: una evolución metafísica de lo que es el ser humano, sus contradicciones y aquellas consecuencias inesperadas.
Pero ¿qué hace el ser ante ellas? ¿Se fatiga o se rebela? Camus habla sobre el mito de Sísifo, una leyenda de los griegos donde un hombre sube una roca una y otra vez por castigo de los dioses. Este va entendiendo que aquello no tiene sentido, pues el absurdo no lo tiene; sin embargo, Camus entrega una respuesta a ello: la rebelión. Este tipo de situaciones nos pone en marcha hacia la existencia misma.
JEAN PAUL SARTRE:
Este, dialogando con Kierkegaard, supone que la existencia precede a la esencia, pues estamos arrojados al mundo y de aquello nosotros tomamos responsabilidad; nos fundamos a nosotros mismos con lo que pasa. Pues Sartre aquí dialoga con varios conceptos, como la libertad frente a la responsabilidad o la mala fe, donde uno evade su responsabilidad para no enfrentarse a la existencia y sus enigmas, como lo es la muerte, la responsabilidad misma frente a lo que hacemos y la libertad ante lo que podemos llegar a ser.
EL PESIMISMO Y SUFRIMIENTO EXISTENCIAL
Hablar sobre el sufrimiento existencial es necesario, ya que es la otra cara de la misma moneda de la existencia. Al entrar al mundo, desde el primer grito ya estamos sufriendo; las contradicciones y emociones como la depresión o la muerte corroen nuestra existencia.
A diferencia de lo que dialogan los clásicos existencialistas, hay filósofos que dialogan con la existencia del “no ser”, como David Benatar en su ensayo El dilema humano, donde habla sobre los atajos sin salida en que nos sumerge la existencia, tales como la irrelevancia del mundo y lo que representamos en el cosmos. También está la muerte: a pesar de que nosotros ya no estamos, existe gente que sufre por nosotros, o tal vez no, y ello implica una ética que debemos proteger: no engendrar.
Ahora bien, hablemos de Emil Cioran, un filósofo y literato rumano-francés que explora los valles crudos de la existencia, rozando lo onírico y lo crudo que significa nacer. Incluso él lo expresa en sus aforismos: nacer es un daño para uno mismo, pero, ya que estamos viviendo, el “no engendrar” es beneficioso para todos. La ética ante el sufrimiento es necesaria, ya que vivimos en un mundo que, lamentablemente, presenta consecuencias reactivas altas: violaciones, asesinatos, guerras y suicidios. Puesto que ya vivimos en un mundo bastante caótico como para engendrar, lo necesario es tomar responsabilidad ante los asuntos exactos sobre uno mismo y, con eso, basta respecto a los demás.
CONCLUSIONES FRENTE AMBAS POSTURAS
Cabe mencionar que la existencia es dolor y no hay que maquillarla con positivismo lógico para hablar de ella; no obstante, la necesidad lógica de entenderla es, para el ser, una especie de droga necesaria, ya que este mismo requiere de un “sí” para poder seguir viviendo.
Bajo esta mirada, la existencia no se reduce a una elección voluntaria o a una responsabilidad de autoconstrucción, como Sartre sugería en sus obras; por el contrario, vivimos encadenados a la inercia de una vida que se nos impuso sin nuestro consentimiento. Si aceptamos que el sufrimiento es la constante fundamental de nuestra condición, la única forma auténtica y ética de detener esta cadena de transmisión del dolor es el cese de la reproducción.
En conclusión, la vida se revela como un engranaje de consecuencias inevitables donde la angustia, el absurdo y el peso de la libertad no son más que síntomas de una anomalía biológica consciente. Mientras el existencialismo clásico intentó dotar de sentido a este vacío mediante la voluntad, el pesimismo filosófico de autores como Benatar o Cioran nos invita a una honestidad más radical: admitir que la verdadera responsabilidad moral no radica en intentar “crear” un sentido para justificar nuestra presencia en el mundo, sino en reconocer que la existencia es un ciclo de sufrimiento innecesario. Así, el acto de no engendrar se erige no solo como un freno al caos, sino como el último acto de misericordia posible en un cosmos indiferente, permitiéndonos romper la cadena de la finitud y otorgar, finalmente, el descanso definitivo a una humanidad que no pidió ser arrojada al escenario de la vida.

